Entrar en el mundo del café de especialidad puede sentirse, al principio, como aprender otro idioma.
De repente aparecen palabras como trazabilidad, microlote, varietal, proceso honey, acidez brillante, cuerpo sedoso, ratio, extracción o notas de cata. Y claro, es normal pensar: “yo solo quería tomar un café rico, no hacer un máster”.
La buena noticia es esta: no necesitas aprenderte todos los términos cafeteros para disfrutar de un buen café. Pero sí hay algunas palabras que te ayudan muchísimo a entender qué estás comprando, cómo prepararlo mejor y por qué una taza sabe diferente a otra.
Este glosario no está pensado para que hables como barista. Está pensado para que puedas leer una bolsa de café, una ficha de producto o una receta sin perderte.
Dicho fácil: menos postureo y más disfrutar el café.
Términos básicos del café de especialidad
Antes de hablar de procesos, sabores, molienda o recetas, conviene tener claros algunos conceptos base. Son las palabras que más vas a encontrar cuando empieces a comprar café de especialidad.
Café de especialidad
El café de especialidad es un café de alta calidad, cuidado desde el origen hasta la taza.
Suele asociarse a cafés que superan los 80 puntos sobre 100 en una evaluación profesional, pero para ti, en casa, significa algo más fácil de entender: un café con más trazabilidad, mejor selección, mejor tueste y más información sobre lo que estás comprando.
No es café “para expertos”. Es un café mejor cuidado y mejor explicado.
Puntuación SCA
La puntuación SCA hace referencia a la escala de evaluación utilizada por la Specialty Coffee Association para valorar la calidad del café.
En esa evaluación se analizan aspectos como aroma, sabor, acidez, cuerpo, dulzor, balance, limpieza y posibles defectos. Cuando un café supera los 80 puntos, puede considerarse café de especialidad.

No hace falta que sepas catar como un profesional para disfrutarlo. Pero entender esta puntuación te ayuda a saber que no todo café bonito o “gourmet” es necesariamente café de especialidad.
Q Grader
Un Q Grader es una persona certificada para catar y evaluar café de forma profesional.
Sería algo así como un catador especializado, capaz de detectar atributos, defectos y valorar la calidad del café siguiendo criterios concretos.
Para el consumidor final, lo importante no es obsesionarse con quién ha puntuado el café, sino entender que detrás de un buen café de especialidad suele haber control, evaluación y criterio.
Trazabilidad
La trazabilidad es la capacidad de saber de dónde viene un café.
Puede incluir país, región, finca, productor, cooperativa, variedad, altitud, proceso y fecha de tueste.
Cuanta más trazabilidad tiene un café, menos compras a ciegas. No es lo mismo una bolsa que solo dice “café molido intenso” que otra que te cuenta de dónde viene el grano, cómo se ha procesado y qué puedes esperar en taza.
Dicho fácil: la trazabilidad es saber quién está detrás de tu café.
Origen único
Un café de origen único procede de una zona concreta, una finca, una cooperativa o un productor específico.
Esto permite apreciar mejor las características de ese lugar: clima, altitud, suelo, variedad y forma de procesar el café.
Un origen único no siempre es mejor que un blend, pero sí te permite probar un perfil más concreto y reconocible.
Blend
Un blend es una mezcla de cafés diferentes creada para conseguir un perfil determinado.
Y aquí conviene aclarar algo importante: blend no significa café malo.
En café comercial, la palabra “mezcla” muchas veces se asocia a café natural con torrefacto. Pero en café de especialidad, un blend puede ser una combinación muy cuidada de distintos orígenes para lograr equilibrio, dulzor, cuerpo o buen rendimiento con leche.
Dicho fácil: un buen blend no tapa. Construye.Términos que aparecen en una bolsa de café
Cuando miras una bolsa de café de especialidad, puedes encontrar bastante información. Al principio puede parecer demasiada, pero en realidad sirve para ayudarte a elegir mejor.
Origen
El origen indica de qué país viene el café: Colombia, Etiopía, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Kenia, Perú…
El país ya puede darte algunas pistas, aunque no lo explica todo. Dentro de un mismo país puede haber cafés muy distintos según la región, la finca, la variedad y el proceso.
El origen es el punto de partida, no la respuesta completa.
Región
La región concreta ayuda a afinar más.
No es lo mismo decir “café de Colombia” que decir “café de Huila, Colombia”. La región puede influir mucho en el perfil de sabor, la altitud, el clima y las características del café.
Si estás empezando, no necesitas memorizar regiones. Pero con el tiempo quizá descubras que ciertos lugares te gustan más que otros.
Finca o productor
La finca o el productor indican quién ha cultivado o trabajado ese café.
Esto aporta transparencia y valor. Te ayuda a entender que detrás de una taza no hay solo un producto, sino personas, tierra, cosecha y trabajo.
Cuando una marca te cuenta quién produce el café, normalmente hay más cuidado y más intención detrás.
Variedad o varietal
La variedad es el tipo botánico del cafeto. Puedes encontrar nombres como Bourbon, Caturra, Typica, Geisha, Castillo, SL28 o Pacamara.
Para no liarte: piensa en la variedad como algo parecido a las variedades de uva en el vino. No todas saben igual ni se comportan igual.
No necesitas saberlas todas, pero sí entender que la variedad puede influir en el sabor, la acidez, el dulzor y la complejidad del café.
Altitud
La altitud indica a qué altura se cultivó el café, normalmente expresada en metros sobre el nivel del mar.
En general, los cafés cultivados a mayor altitud suelen madurar más despacio, lo que puede favorecer sabores más complejos y mayor acidez. Pero no es una regla mágica.
La altitud ayuda a entender el contexto del café, pero no deberías elegir solo por ese dato.

Microlote
Un microlote es una pequeña cantidad de café seleccionada por sus características especiales.
Suele venir de una parcela concreta, una cosecha limitada o una selección más cuidada. Muchas veces tiene un perfil más singular o exclusivo.
No significa que todos los microlotes sean automáticamente mejores para todo el mundo. Significa que son cafés más concretos, normalmente con más personalidad y menor disponibilidad.
Fecha de tueste
La fecha de tueste indica cuándo se tostó el café.
Es uno de los datos más importantes, especialmente en café de especialidad. El café no se comporta igual recién tostado que después de varias semanas o meses.
No se trata de beberlo el mismo día que se tuesta. De hecho, muchos cafés necesitan unos días de reposo. Pero sí conviene saber la fecha para consumirlo en un buen momento.
Dicho fácil: la fecha de tueste te dice si el café está vivo o si lleva demasiado tiempo esperando.
Procesos del café explicados fácil
El proceso es la forma en la que se separa el grano de café de la cereza. Y sí, influye mucho en el sabor.
No hace falta que lo entiendas todo desde el primer día, pero conocer los procesos básicos te ayuda a elegir cafés que encajen mejor contigo.
Proceso lavado
En el proceso de lavado, la fruta que rodea al grano se retira antes del secado.
Suele dar cafés más limpios, definidos y claros. Muchas veces permite percibir mejor la acidez, el origen y las notas más delicadas.
Si estás empezando y quieres un café equilibrado y fácil de entender, un lavado puede ser una buena opción.
Proceso natural
En el proceso natural, el café se seca con la cereza entera alrededor del grano.
Esto puede aportar más dulzor, más cuerpo y notas más afrutadas o intensas. A veces aparecen sabores que recuerdan a frutas maduras, frutos rojos, vino o fermentaciones suaves.
Puede ser muy interesante, pero algunos naturales también pueden resultar más atrevidos para quien viene de cafés muy tradicionales.
Proceso honey
El proceso honey está a medio camino entre el lavado y el natural.
Se retira la piel de la cereza, pero se deja parte del mucílago —una capa dulce y pegajosa— durante el secado. Dependiendo de cuánto mucílago se deje y cómo se seque, puede haber distintos tipos de honey.
Suele dar cafés dulces, con buen cuerpo y una acidez más amable.
Dicho fácil: un honey bien trabajado puede ser una puerta de entrada muy agradable al café de especialidad.
Proceso anaeróbico
El proceso anaeróbico implica una fermentación controlada en un entorno con poco o nada de oxígeno.
Puede dar cafés muy expresivos, intensos y diferentes, con notas tropicales, especiadas, dulces o fermentadas.

No siempre es la mejor opción para empezar, porque algunos perfiles pueden sorprender bastante. Pero si te gusta probar cafés con mucha personalidad, puede ser muy divertido.
Fermentación
La fermentación es una etapa del procesamiento del café que puede influir mucho en el sabor final.
Bien controlada, puede aportar complejidad, dulzor y notas interesantes. Mal controlada, puede generar sabores desagradables.
No necesitas obsesionarte con la fermentación, pero si ves cafés con procesos experimentales, conviene saber que probablemente serán más expresivos y menos “clásicos”.
Palabras sobre tueste que conviene entender
El tueste transforma el café verde en el café aromático que conocemos. Pero no todos los tuestes son iguales, ni todos buscan lo mismo.
Tueste natural
El tueste natural significa que el café se ha tostado sin añadir azúcar ni otros ingredientes durante el proceso.
Es importante no confundirlo con el proceso natural. Una cosa es el tueste natural y otra el proceso natural.
En España, este término es especialmente importante porque lo diferencia del café torrefacto, que se tuesta con azúcar añadido.
Si quieres disfrutar el sabor real del café, busca café de tueste natural.
Tueste claro
El tueste claro suele conservar más características del origen.
Puede resaltar acidez, notas florales, frutales y matices más delicados. Es habitual en cafés pensados para filtro, aunque no exclusivamente.
A algunas personas les encanta porque permite descubrir sabores muy vivos. A otras, al principio, puede parecerles demasiado ligero o ácido.
Tueste medio
El tueste medio busca equilibrio.
Suele mantener parte de la identidad del origen, pero con más dulzor, cuerpo y redondez que un tueste claro.
Para muchas personas que empiezan en café de especialidad, un tueste medio puede ser una opción muy cómoda: tiene sabor, tiene matices y no se va a extremos.

Tueste oscuro
El tueste oscuro desarrolla sabores más tostados, amargos y potentes.
Puede aportar cuerpo e intensidad, pero si se lleva demasiado lejos puede tapar los matices del café y acercarse a sabores quemados.
No todo tueste oscuro es malo, pero hay que distinguir entre un tueste bien trabajado y un café tostado hasta que todo sabe igual.
Torrefacto
El torrefacto es café tostado con azúcar añadido durante el proceso de tueste.
Ese azúcar se carameliza y recubre el grano, generando un café muy oscuro, brillante y amargo. Durante años ha sido muy habitual en España, especialmente en cafés de supermercado y mezclas comerciales.
Si estás entrando en café de especialidad, lo más recomendable es evitar el torrefacto y buscar café 100% natural.
Dicho fácil: el torrefacto no hace que el café sea más bueno. Hace que sepa más quemado.
Términos para entender el sabor del café
Aquí empieza la parte más interesante: lo que notas cuando bebes el café.
No hace falta que sepas describir una taza como un catador profesional. Pero sí ayuda entender algunas palabras básicas.
Acidez
La acidez en el café no significa que esté malo.
En café de especialidad, la acidez suele ser una sensación positiva: frescor, viveza, brillo. Puede recordar a frutas, cítricos, manzana, frutos rojos o uva.
El problema no es que un café tenga acidez. El problema es que esa acidez sea agresiva, punzante o desagradable.
Dicho fácil: una buena acidez alegra la taza; una mala acidez la vuelve incómoda.
Dulzor
El dulzor es una sensación natural del café cuando está bien cultivado, procesado, tostado y preparado.
No significa que el café lleve azúcar. Significa que puede recordar a caramelo, miel, panela, chocolate, fruta madura o galleta.
Cuando un café tiene buen dulzor, suele resultar más agradable, redondo y fácil de beber.
Amargor
El amargor forma parte del café, pero no debería dominarlo todo.
Un poco de amargor puede aportar estructura. Pero si el café solo sabe amargo, quemado o áspero, algo no va bien: puede ser el tueste, la extracción, la molienda o la calidad del café.
El café no tiene por qué saber a castigo.
Cuerpo
El cuerpo es la sensación de peso o textura del café en la boca.
Un café con cuerpo ligero se siente más delicado. Uno con cuerpo medio resulta equilibrado. Uno con cuerpo alto puede sentirse más denso, cremoso o envolvente.
Si tomas café con leche, normalmente te interesarán cafés con buen cuerpo, porque aguantan mejor la mezcla.

Balance
El balance es el equilibrio entre los distintos elementos del café: acidez, dulzor, amargor, cuerpo y sabor.
Un café balanceado no tiene nada que moleste demasiado ni nada que tape al resto. Todo encaja.
No siempre el café más llamativo es el más balanceado. A veces el mejor café para diario es el que simplemente está rico, redondo y apetece repetir.
Postgusto
El postgusto es lo que queda en la boca después de tragar el café.
Puede ser agradable, dulce, largo, limpio, achocolatado, afrutado… o puede ser seco, amargo, áspero o desagradable.
Un buen postgusto hace que el café siga presente de forma bonita después de beberlo.
Limpieza en taza
La limpieza en taza significa que el café se percibe claro, definido y sin sabores raros.
Un café limpio no deja sensaciones turbias, sucias, fermentadas de forma desagradable o defectuosas.
Dicho fácil: cuando una taza es limpia, entiendes mejor lo que estás bebiendo.
Complejidad
La complejidad aparece cuando un café tiene varias capas de sabor y aroma.
Puede empezar con una nota dulce, seguir con fruta, tener una acidez viva y terminar con un postgusto largo. No es plano. Va cambiando.
Eso sí: complejo no significa necesariamente mejor para todo el mundo. Hay días en los que apetece un café complejo, y otros en los que quieres uno fácil, dulce y cómodo.
Notas de cata: qué significan de verdad
Las notas de cata son una de las partes que más dudas generan.
Ves una bolsa que dice “chocolate, frutos rojos y caramelo” y piensas: “¿pero esto lleva saborizantes?”. No. En café de especialidad, normalmente no hablamos de aromas añadidos.
Hablamos de recuerdos naturales que aparecen en el aroma y el sabor.

Notas de chocolate, cacao y frutos secos
Estas notas suelen indicar cafés más dulces, redondos y familiares.
Son perfiles muy agradables para empezar, especialmente si vienes de café comercial o si sueles tomar café con leche.
Chocolate, cacao, avellana, almendra, nuez, caramelo o galleta suelen ser señales de una taza cómoda, con cuerpo y fácil de disfrutar.
Notas frutales
Las notas frutales pueden recordar a frutos rojos, manzana, pera, naranja, melocotón, ciruela, uva, piña o frutas tropicales.
Suelen aparecer en cafés con más acidez, dulzor o procesos más expresivos.
Si estás empezando, algunas notas frutales pueden sorprender. No porque sean malas, sino porque quizá tu paladar todavía asocia café con amargor y no con fruta.
Notas florales
Las notas florales recuerdan a flores como jazmín, azahar, rosa o flor blanca.
Suelen aparecer en cafés más delicados, aromáticos y elegantes. Son frecuentes en ciertos orígenes y variedades.
No suelen ser los cafés más fáciles para todo el mundo al principio, pero cuando te gustan, se disfrutan muchísimo.
Notas especiadas
Las notas especiadas pueden recordar a canela, clavo, vainilla, pimienta, nuez moscada o especias dulces.
Pueden aparecer de forma sutil y aportar complejidad. No significa que el café lleve especias, sino que su aroma o sabor recuerda a ellas.
¿Significa que el café lleva aromas añadidos?
No.
Cuando una bolsa de café de especialidad habla de notas de chocolate, fruta, flores o especias, no significa que se hayan añadido esos ingredientes.
Significa que el café, por su origen, variedad, proceso, tueste y preparación, puede recordar naturalmente a esos sabores.
Dicho fácil: las notas de cata no son ingredientes. Son pistas.
Términos de preparación que verás a menudo
Preparar café no tiene por qué ser complicado, pero hay algunas palabras que ayudan mucho a entender por qué una taza sale bien o mal.
Molienda
La molienda es el tamaño al que se muele el café.

Puede ser fina, media o gruesa, según el método de preparación. El expreso necesita una molienda fina. Prensa francesa, una molienda gruesa. Italiana, una molienda media-fina. Filtro, normalmente media.
Si la molienda no encaja, el café puede salir amargo, aguado, ácido o desequilibrado.
Dicho fácil: la molienda es uno de los mandos principales del sabor.
Ratio
El ratio es la proporción entre café y agua.
Por ejemplo, usar 15 gramos de café para 250 ml de agua es un ratio. Cambiar esa proporción cambia la intensidad, el cuerpo y la extracción.
No hace falta medirlo todo siempre, pero entender el ratio ayuda mucho cuando quieres repetir una receta que te ha salido bien.
Extracción
La extracción es lo que ocurre cuando el agua entra en contacto con el café y disuelve sus compuestos.
De ahí salen aromas, sabores, cafeína, aceites y otras sustancias que forman la bebida.
Una buena extracción consigue una taza equilibrada. Una mala extracción puede dar un café amargo, ácido, plano o desagradable.
Sobreextracción
La sobreextracción ocurre cuando extraemos demasiado del café.
Suele dar una taza amarga, seca, áspera o pesada. Puede pasar si la molienda es demasiado fina, si el agua está demasiado caliente, si el tiempo es excesivo o si la receta no está bien ajustada.
Dicho fácil: sobreextraído es cuando el café se pasa de frenada.
Subextracción
La subextracción ocurre cuando no extraemos suficiente.
Suele dar una taza ácida de forma desagradable, aguada, débil o con poco cuerpo. Puede pasar si la molienda es demasiado gruesa, si el agua no está suficientemente caliente o si el tiempo de contacto es corto.
Dicho fácil: subextraído es cuando al café le falta desarrollo en taza.
Bloom
El bloom es la primera fase de algunas preparaciones de filtro, cuando se añade un poco de agua al café molido para que libere gases antes de continuar la extracción.

Lo verás mucho en recetas de V60, Chemex o métodos de filtro manual.
No necesitas obsesionarte con el bloom si estás empezando, pero ayuda a conseguir una extracción más uniforme.
Crema
La crema es la capa dorada que aparece en la superficie de un espresso bien extraído.
También puede aparecer en cafés de superautomática. Muchas personas la asocian con calidad, pero conviene matizar: la crema puede dar pistas, pero no lo dice todo.
Un café puede tener mucha crema y no ser especialmente bueno. Y un espresso puede tener menos crema y estar delicioso.
La crema importa, pero no manda sola.
Términos de cata y evaluación
La cata profesional tiene su propio lenguaje. No necesitas dominarlo para disfrutar de un buen café, pero algunos términos ayudan a entender cómo se evalúa.
Cata o cupping
La cata, también llamada cupping, es un método estandarizado para evaluar café.
Se usa para analizar aroma, sabor, acidez, cuerpo, balance, dulzor, limpieza y defectos. Es muy habitual entre tostadores, Q Graders y profesionales del sector.
En casa puedes hacer una versión sencilla para comparar cafés, pero no hace falta convertir cada desayuno en una cata profesional.
Fragancia
La fragancia es el aroma del café molido en seco, antes de añadir agua.
Ese olor que sale al abrir la bolsa o al moler café recién tostado es parte de la experiencia. Puede darte pistas sobre dulzor, fruta, chocolate, flores o especias.
Si un café recién molido casi no huele, puede haber perdido frescura.
Aroma
El aroma es lo que percibes cuando el café entra en contacto con el agua o cuando ya está preparado.
En cata se diferencia de la fragancia porque cambia con el agua caliente. Puede volverse más dulce, más intenso, más floral, más tostado o más afrutado.
El aroma es una de las primeras pistas de lo que vas a encontrar en la taza.
Sabor
El sabor es lo que percibes al beber el café.

Incluye dulzor, acidez, amargor, notas de cata, equilibrio y sensaciones en boca. No es solo “me gusta” o “no me gusta”, aunque esa parte también importa.
Al principio, no hace falta describirlo perfecto. Basta con preguntarte: ¿me resulta dulce?, ¿amargo?, ¿ácido?, ¿suave?, ¿intenso?, ¿me apetece repetir?
Uniformidad
La uniformidad se evalúa en cata para comprobar si varias tazas del mismo café saben igual.
Si una taza está bien y otra tiene defectos, hay falta de uniformidad.
Para casa no es un término que uses cada día, pero ayuda a entender que la calidad también tiene que ver con la consistencia.
Taza limpia
Una taza limpia es una taza sin defectos ni sabores extraños.
Se percibe clara, ordenada y agradable. No tiene notas sucias, fermentaciones desagradables, sabores a moho, humedad, quemado extremo o defectos evidentes.
Dicho fácil: una taza limpia deja que el café se entienda.
Qué términos necesitas de verdad si estás empezando
Si todo esto te parece mucho, tranquila/o. No hace falta aprenderlo todo de golpe.
Hay términos que te ayudan desde el primer día y otros que puedes dejar para más adelante.
Los 5 términos que más te ayudan a comprar mejor
Si estás empezando, quédate con estos:
- Origen: te dice de dónde viene el café.
- Fecha de tueste: te ayuda a saber si está fresco.
- Tueste natural: importante para evitar torrefacto.
- Notas de cata: te orientan sobre el sabor.
- Método recomendado: te dice si ese café encaja con tu cafetera.
Con estas cinco cosas ya puedes elegir mucho mejor que comprando solo por intensidad o precio.
Los 5 términos que más te ayudan a preparar mejor
Para preparar mejor café en casa, empieza por estos:
- Molienda: debe encajar con tu cafetera.
- Ratio: cantidad de café y agua.
- Extracción: cómo el agua saca sabor del café.
- Sobreextracción: café amargo, seco o áspero.
- Subextracción: café aguado, ácido o flojo.
Solo con entender esto ya puedes corregir muchas tazas que antes parecían un misterio.
Los términos que puedes dejar para más adelante
Puedes dejar para más adelante palabras como:
- anaeróbico;
- microlote;
- variedad concreta;
- bloom;
- uniformidad;
- puntuación detallada;
- fermentaciones experimentales.
No porque no sean importantes, sino porque no necesitas empezar por ahí.
Primero aprende a elegir un café que encaje contigo. Luego ya tendrás tiempo de ponerte curiosa/o.

Preguntas frecuentes sobre términos de café de especialidad
¿Café de especialidad y café gourmet son lo mismo?
No necesariamente.
“Gourmet” es una palabra muy usada en marketing, pero no siempre tiene una definición clara. Puede sonar bien, pero no garantiza trazabilidad, calidad, fecha de tueste o evaluación profesional.
El café de especialidad, en cambio, implica criterios de calidad más concretos.
Dicho fácil: gourmet puede ser una etiqueta bonita; especialidad debería significar más control y transparencia.
¿Blend significa café de peor calidad?
No.
Un blend puede ser muy bueno si está bien diseñado. En café de especialidad, se mezclan cafés diferentes para conseguir un perfil concreto: más cuerpo, más dulzor, mejor equilibrio o mejor resultado con leche.
Lo importante es no confundir blend con mezcla de natural y torrefacto.
Un blend de especialidad puede ser 100% café de tueste natural y estar muy bien trabajado.
¿Acidez en café significa que está malo?
No.
La acidez puede ser una cualidad muy positiva en el café. Aporta frescor, viveza y notas que recuerdan a frutas o cítricos.
Lo que no queremos es una acidez agresiva, desagradable o punzante.
Si un café te resulta ácido de forma incómoda, puede deberse al perfil del café, a la molienda, al método o a una extracción mal ajustada.
¿Las notas de cata son sabores añadidos?
No.
Si una bolsa dice “chocolate, frutos rojos y caramelo”, no significa que el café lleve chocolate, fruta o caramelo.
Significa que el café puede recordar a esos sabores de forma natural.
Las notas de cata son una guía para imaginar el perfil del café antes de probarlo.
¿Tueste natural significa café natural?
No exactamente.
Tueste natural significa que el café se ha tostado sin añadir azúcar durante el tueste. Es lo contrario al torrefacto.
Proceso natural significa que el café se ha secado con la cereza entera antes de separar el grano.
Son cosas distintas y es normal confundirlas al principio.
¿Qué término debería mirar primero en una bolsa de café?
Si estás empezando, mira primero estas tres cosas:
- fecha de tueste;
- método recomendado;
- notas de cata.
Después puedes mirar origen, proceso, variedad o altitud.
No necesitas entender toda la ficha desde el primer día. Empieza por lo que te ayuda a elegir y disfrutar mejor.
Conclusión
El lenguaje del café de especialidad no debería alejarte del café. Debería ayudarte a disfrutarlo más.
No necesitas hablar como barista para elegir una buena bolsa, preparar una taza rica o entender por qué un café sabe más dulce, más ácido, más intenso o más suave.
Quédate con lo útil: origen, fecha de tueste, molienda, método, notas de cata y algunos conceptos básicos de sabor.
El resto lo irás aprendiendo poco a poco, taza a taza. Porque el café, al final, se entiende mejor bebiéndolo.




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